Qué aprenderás en esta clase
Segunda parte de soluciones: preparación de soluciones y diluciones.
El tema de esta clase
Continúa el tema de soluciones y se centra en la preparación de soluciones a partir de un soluto sólido o de una solución más concentrada, es decir, en la disolución y en la dilución.
Qué se aprende
Se aprende a calcular la masa de soluto necesaria para una concentración y un volumen dados, y a usar la relación entre concentraciones y volúmenes de la solución inicial y la diluida. También se explica el procedimiento de laboratorio con el material que corresponde.
El tema del módulo: Tema 3: Soluciones
Los ejercicios de soluciones giran alrededor de una pregunta práctica: cómo preparar en el laboratorio una solución de concentración conocida. Para responderla hay que partir de los datos de una etiqueta, como el porcentaje en masa y la densidad, hallar la molaridad, y aplicar la conservación de los moles de soluto cuando se diluye. Se distingue disolver, que es preparar una solución desde cero con un soluto, de diluir, que es agregar solvente a una solución ya existente para bajar su concentración.
Ideas que se usan en este tema
La normalidad es la molaridad multiplicada por el número de equivalentes que aporta cada fórmula, por ejemplo los hidrógenos de un ácido.
Al diluir se conserva la cantidad de soluto, por lo que el producto de la concentración por el volumen es el mismo antes y después.
La molaridad es la cantidad de soluto en moles por litro de solución, mientras que la molalidad es la cantidad de soluto por kilogramo de solvente.
La densidad conecta la masa de una solución con su volumen, y es la herramienta para pasar de un porcentaje en masa a una molaridad.
Errores frecuentes
Olvidar convertir mililitros a litros al calcular una molaridad o un volumen de dilución.
Usar la masa de la solución como si fuera la masa del soluto, sin aplicar el porcentaje.
Confundir el volumen de solvente que se agrega con el volumen final de la solución.